
Este es un producto típico mediterráneo que todavía hoy requiere un proceso de elaboración completamente manual y natural, utilizando sal, aire y sol, como se hacía hace un siglo. El resultado es un tomate suave, fragante y lleno de sabor. Después de secarse, los tomates se cortan manualmente en trozos y luego se sumergen en aceite, al que se agregan hojas de laurel y hierbas aromáticas frescas.
Estos tomates secos siempre han sido un componente muy exitoso para la preparación de entrantes y guarniciones. La variante en trozos agrega un nivel adicional de practicidad, lo que permite una mayor versatilidad en su uso y una amplia gama de preparaciones y combinaciones. Es importante destacar que este producto no contiene vinagre, lo que lo hace adecuado para su uso incluso en caliente, como por ejemplo en pan o focaccia.
Recordemos que a partir de 100 kg de tomate fresco se obtienen aproximadamente 7/8 kg de tomates secos, lo que resalta la concentración de sabor y aroma en este producto.
Esta variante de tomates secos es adecuada para diversos usos: son perfectos para acompañar aperitivos a base de embutidos, para enriquecer y dar color a guarniciones y bufés. También son excelentes como aperitivos para maridar con vinos y aperitivos, e irresistibles como ingrediente principal en tacos fragantes, ensaladas abundantes y pizzas de alta calidad. Además, no se debe pasar por alto su uso en la cocina para preparar salsas y condimentos, aprovechando su sabor concentrado y aromático.